Ford, Soros, Gates: ¿A quién sirven las megafundaciones? La profesora Joan Roelofs da algunas pistas.

Por Luiz Carlos Azenha

En los Estados Unidos quien crea una fundación puede deducir del impuesto sobre la renta del 20 al 30% del valor que transfirió a ella, dependiendo de si es cash o títulos.

Si usted crea una fundación y dona un millón de dólares a ella, puede deducir al menos 200.000 dólares de impuestos a pagar.

Pero hay más: la ley obliga a la fundación a aplicar sólo el 5% de su liquidez del año anterior en subvenciones y donaciones al año siguiente.

Es decir, el 95% puede administrarlo como quiera, directa o indirectamente. Puesto que usted no se beneficia del dinero personalmente, todo bien.

Lo que le permite construir dos fortunas paralelas: una, personal; otra, que usted puede utilizar indirectamente para impulsar su fortuna personal. O la de sus hijos, nietos y bisnietos.

¿Cómo? Comprando poder.

Hay miles de beneficiarios de las donaciones, sin ninguna duda. Pero, ¿es un cambio en el que se puede creer? ¿para repetir el candidato que dejó todo como estaba?

En Estados Unidos, la mayor de todas las fundaciones es Bill & Melinda Gates. Una de las más antiguas e influyentes es la de los hermanos Rockefeller. Grande e influyente es la de los herederos de Henry Ford. De entre las más agresivas está la del megainversor George Soros. Hasta Leona Helmsley, que ya estuvo presa por sonegar impuestos, tiene en nombre de ella y de su marido una fundación filantrópica, con bienes superiores a 5  mil millones de dólares.

La suma de los bienes sólo de las más importantes supera los 200.000 millones de dólares, más que el PIB de muchos países.

En los Estados Unidos existe un debate incipiente sobre el papel de las fundaciones. Incipiente por falta de conocimiento, de transparencia y de interés.

Fuera de allí, hubo alguna polémica después de que el Foro Social Mundial de Porto Alegre fuera financiado en parte por la Fundación Ford. Debería ser el alter ego de la reunión de los capitalistas en Davos, en Suiza.

Después de cuatro ediciones en Porto Alegre, el financiamiento de la Fundación fue rechazado cuando el Foro tuvo su primera edición fuera de Brasil, en Mumbai, India.

En una “confesión involuntaria”, la entonces directora de gobernanza y sociedad civil de la Fundación Ford en esa época, Lisa Jordan, resumió en una entrevista: “Ya podemos ver algunas diferencias con respecto a los foros anteriores. Por ejemplo, podemos ver una mayor colaboración de grupos de la izquierda comunista de la India en el foro de Mumbai – lo que no era necesariamente una parte importante del Foro Social Mundial en su versión brasileña “.

Sobre el rechazo del Foro al financiamiento de la Fundación Ford, agregó: “No estamos apoyando el foro de este año porque el Comité Organizador indio, que representa un intento amplio de unir a una gran parte de la sociedad local, incluye algunos grupos que se oponen a las actividades de la (Fundación) Ford en la India desde 1953, especialmente el apoyo a la Revolución Verde en los años 60 y 70. Ellos creen que las contribuciones de la Fundación Ford evitaron que la India pasara por una revolución comunista”.

Se trata de una generalización barata: las críticas a la Revolución Verde son mucho más profundas y con base que eso. O tal vez la entrevistada lo ha dicho por creer que la tarea de la FF incluía evitar una revolución en la India. No es el punto.

El más importante es que ella dio la entrevista a un sitio que se llama Open Democracy, free thinking for the world, o Democracia abierta, pensamiento libre para el mundo, cuya lista de donantes … incluye la propia Fundación Ford, por no hablar de Open Society Foundations, del megainversor George Soros, que según su propia fundación donó más de 32.000 millones de dólares desde 1979 para financiar “una sociedad civil vibrante”.

Esto da una idea de cómo es de difícil deshacer esta maraña de intereses cruzados.

El bloqueo del debate se está haciendo difícil, ya que las grandes fundaciones de los Estados Unidos están invirtiendo cada vez más en los medios -incluso los identificados con la izquierda – y especialmente en los medios sin financiación, que tienden a volverse dependientes de las donaciones- y de la renovación de las donaciones.

Fundaciones gringas

Un estudio del American Press Institute, relativo a 2015, mostró que las fundaciones están donando como nunca a los medios de comunicación.

El mismo estudio captó la dependencia de los medios no comerciales de Estados Unidos con  relación a las fundaciones: ¡casi el 40% de los medios encuestados obetenían de ellas más de 50 por ciento de su presupuesto total!

Nuestra serie de reportajes al respecto comienza con una entrevista con la autora de uno de los libros seminales sobre el tema, publicado en Estados Unidos, Fundaciones y Política Pública: Joan Roelofs.

Ella es profesora de Ciencia Política del Keene State College, de New Hampshire, y nos contestó por e-mail. La traducción es nuestra, así como la edición, para facilitar la claridad.

Viomundo: Hay muchas fundaciones hoy en día, conservadoras y liberales, incluso de izquierda. ¿Por qué la máscara del pluralismo en el subtítulo del libro?

Joan Roelofs: Me refería a la teoría pluralista, según la cual diferentes grupos de intereses compiten unos con otros para definir las políticas públicas [un concepto utilizado en Estados Unidos]. Yo argumento que todos los grandes grupos de interés son financiados por las fundaciones, lo que falsea la idea de pluralismo y enmascara la real competencia. Hay límites impuestos por la financiación (y otros procesos relacionados con las fundaciones, como networking, workshops, asistencia técnica y la propia formulación de la solicitud de financiación). Las organizaciones financiadas no pueden provocar grandes rupturas en el poder y la riqueza, o en el capitalismo imperialista. Incluso las ONGs de izquierda, como el Institute for Policy Studies, y uno de los grandes institutos laborales, el Economic Policy Institute, son financiados por las fundaciones liberales, entre las cuales están la Ford y la Open Society [de George Soros].

Viomundo: ¿El financiamiento amplifica la influencia de las fundaciones mucho más allá de la élite?

Joan: Mi libro es sobre eso. Ellas se involucran con el mayor número posible de movimientos y organizaciones. Estas no pueden sobrevivir o hacer lo que quieren, como llevar casos a la Corte Suprema, por ejemplo, sólo con el dinero de los asociados. Las instituciones financiadas por las fundaciones proveen a los especialistas que hablan en la televisión y material para artículos de opinión. Las fundaciones tienen gran influencia en las facultades y universidades. Ellas cooptan liberales de clase media y gente talentosa entre los más pobres para recibir donaciones a título de formación de liderazgos. Está todo en mi libro.

Viomundo: Usted menciona ideas de alguien considerado uno de los grandes estrategas de Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski. ¿Qué decía sobre esparcir la influencia norteamericana?

Joan: Él defendía el uso del soft power como forma de derrotar al comunismo. Hacer que la élite se involucre con las tecnologías de la información y conviertan a las masas en fascinadas por la cultura de los Estados Unidos. Las operaciones clandestinas y abiertas (con gran participación de las fundaciones) se utilizaron para llevar adelante este plan.

Viomundo: La Fundación Rockefeller tiene una larga relación con Brasil. Comenzó con donaciones ligadas a la salud pública y hoy el dinero sigue llegando, por ejemplo, en el campo del llamado desarrollo sostenible. ¿Por qué invertir dinero aquí?

Joan: Hay un gran libro sobre los Rockefellers y América Latina, Thy Will Be Done, de Colby y Dennett. Si usted quiere explorar los recursos o incluso hacer negocios, usted no quiere que sus trabajadores locales o sus gerentes norteamericanos se enfermen. Usted necesita agua limpia. Usted necesita que los recursos naturales sigan fluyendo. Si su negocio es en el turismo internacional, por ejemplo, usted quiere que la gente se sienta limpia y segura en sus vacaciones en el extranjero.

Viomundo: La Fundación Ford se define hoy, en Brasil, como defensora de la justicia racial, para hacer avanzar la democracia y la igualdad. “Nosotros apoyamos la emergencia y el crecimiento de poderosas nuevas voces y narrativas, tanto en el campo como en la ciudad, y trabajamos para conectarlas con otros líderes de la justicia, movimientos e instituciones clave”, dice un texto sobre objetivos de la FF. ¿No es eso lo que necesitamos en Brasil?

Joan: Sí, pero es que los derechos civiles, liderazgos y networking no bastan. Puede ser que el sistema económico esté bloqueando el progreso real en todo el mundo (incluso en las naciones desarrolladas). He escrito un artículo reciente sobre derechos humanos como sustituto del socialismo. James Petras ha escrito mucho sobre la cooptación de la izquierda en América Latina. La NACLA (North American Congress on Latin America), que entonces era radical, a cierta altura recibió dinero de la Fundación Ford y cambió el discurso sobre las barreras a la justicia social en América Latina.

Viomundo: La Ford y la Open Society (de Soros) dan mucho dinero para organizaciones de medios, incluso de nuevos medios, algunas de las cuales están identificadas con la izquierda. ¿Por qué los multimillonarios se preocupan por eso?

Joan: Estas organizaciones de medios se dicen realmente independientes, en contraste con las antiguas, “malas”, financiadas por gobiernos o partidos políticos. Naturalmente, existe poder en tener dinero en lo que es supuestamente “alternativo” y que es leído por gente de izquierda, entre otros.

Viomundo: Hoy, las fundaciones invierten hasta en alianzas con grandes medios de comunicación en Estados Unidos. Se dice que sin ningún tipo de control. Si las fundaciones no controlan el contenido, ¿por qué no aceptar el dinero?

Joan: Porque quien acepta el dinero normalmente se autocensura. No quiere ofender al patrocinador.

Viomundo: La Open Society está preocupada, al menos aparentemente, en hacer avanzar la democracia en América del Sur. Junto con la Fundación Ford y otras, trazó incluso escenarios de América Latina para los próximos 15 años. Con gente de izquierda en el medio. ¿Cómo ve estas iniciativas de George Soros?

Joan: Las organizaciones de él, junto con las operaciones clandestinas, han sido poderosas para provocar cambios. Por ejemplo, en Hungría, con la transformación de las universidades y la creación del partido Fidesz, o con el derrocamiento de Milosevic [en la extinta Yugoslavia]. Roger Cohen escribió al respecto. Está en mi libro. Alguien debería escribir un libro sobre todo lo que ocurrió en las revoluciones de colores [en el entorno de la extinta Unión Soviética] y sobre quién estaba involucrado en ellas.

Viomundo: ¿Por qué casi no hay debate sobre las fundaciones? ¿Por qué parecen ser neutras?

Joan: No les gustan las críticas públicas y tienen suficiente poder para marginarlas. Me llamaron teórica de la conspiración por tratar de arrojar luz sobre las fundaciones. La mayoría de los académicos y los reporteros evita morder la mano que los alimenta. Las fundaciones se dicen apartidarias, lo que es verdad. Ellos no favorecen a este o aquel partido en los Estados Unidos. Pero eso no significa que sean objetivas y neutrales. Son fachadas para el poder de la élite. Su origen, financiación, inversiones y filosofías están profundamente ligadas a las corporaciones multimillonarias. Algunos de sus empleados, incluso presidentes, reflejan “diversidad” y ellas pueden promover grandes cambios sociales en los que su riqueza, poder y dominio internacional no se ven afectados. Las fundaciones fueron importantes en acabar con el apartheid oficial en Estados Unidos -y en Sudáfrica, pero en ambos casos el capitalismo no pudo ser tocado.

Viomundo: ¿Las fundaciones distorsionan la democracia?

Joan: La riqueza distorsiona la democracia y las fundaciones son sólo una parte de ella. Su trabajo con intervenciones internacionales clandestinas ciertamente no ayuda a la democracia. Además, la parte descubierta -apoyo a grupos de interés o las ONGs para representar a las personas- no promueve la democracia. El sistema de las fundaciones apoya y refuerza el sistema de las ONGs y algunas fundaciones incluso crearon ONGs. Estas organizaciones son de élite, si se comparan con la ciudadanía en general, desorganizada. Las fundaciones no pueden legalmente financiar partidos políticos o movimientos políticos de masa. La democracia debería requerir que todas las personas fueran integradas a algún brazo de una organización local, de una entidad política poderosa. Tal vez ya no sea posible en los días de hoy, con las grandes poblaciones, extremo individualismo y la cultura de la celebridad; y muchos gadgets, aficiones y juegos.

Viomundo: Entonces, ¿las fundaciones pueden ser una fuerza por cambio?

Joan: Algún cambio, sí. Pero, previenen contra cambios más radicales, que podrían ser más eficaces en la promoción de la justicia y la paz.

En Europa Oriental, en las repúblicas de la extinta Unión Soviética, en la India, entre otros lugares, las fundaciones alientan el nacionalismo e incluso las tradiciones religiosas locales, como forma de atacar el internacionalismo y las ideas del ‘trabajadores del mundo, uníos’.

En Estados Unidos, trabajan contra el llamado ‘extremismo anticapitalista’. Ellas no alientan a los grupos de la supremacía blanca o fanáticos religiosos fundamentalistas, pero no pudieron evitárlos.

Un sistema basado en la disputa entre grupos de interés, que fue estimulado por las fundaciones, resulta en mayor polarización de lo que ocurriría, si tuviéramos movimientos políticos más generalizados.

Se refleja en que Estados Unidos tiene el más amplio y elaborado tercer sector del mundo – fundaciones, entidades sin fines de lucro, think tanks, incluso organizaciones de base (reales, no de mentiritas). Sin embargo, el nivel de vida está en declive, la infraestructura cae a pedazos, el medio ambiente está siendo devastado, los números de pobreza son enormes, la incidencia de violencia es sin precedentes (no sólo si se compara a los países desarrollados). Todo el mundo debería leer el informe ¿How Effective Are International Human Rights Treaties? [¿Cuán eficaces son los tratados de derechos humanos internacionales?] Mientras tanto, la agresión y la intervención de Estados Unidos en muchas naciones no da señales de parar. Y todas estas, por otra parte, no son cuestiones que las fundaciones están dispuestas a describir como “problemas”.

Tomado de  La pupila asombrada

 

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Autor: taconymediasuela

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