Los halcones en la casa blanca y el rumbo de la política exterior. #Cuba

Por: JOSE VALENTÍN RODRÍGUEZ PÉREZ

Como ya escribí en nota reciente el 21 de marzo sobre los despidos y las renuncias en la Administración de Trump, ahora deseo llevarles un breve acercamiento a la designación del nuevo Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton.

Parecía inminente la caída del General Herbert Raymond MacMaster del puesto de Consejero de Seguridad Nacional, y así fue, la  principal molestia para el mandatario era que no se le quedaba callado. Lo sustituye por el halcón John Bolton.

El presidente de EEUU ha completado una larga y dolorosa crisis gubernamental destinada a desmantelar el ala moderada de la Casa Blanca y poner en marcha los enunciados más radicales de su agenda nacionalista. Irán y Corea del Norte serán los primeros campos de prueba de esta nueva e incierta era.

Los ceses y destituciones son constantes. El carrusel arrancó en febrero de 2016 con el consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, quien sólo duró 24 días en el cargo

Bolton acaba de ser nombrado asesor de seguridad nacional dentro de la espiral de despidos y dimisiones en la que está instalado el mandatario. Su fichaje ha venido acompañado de las mismas dudas y consideraciones que cuando sonó para jefe de la diplomacia: representa más mano dura y contradicción en un Gobierno ya de por sí agitado.

Bolton sustituirá a H.R. McMaster, un general con prestigio académico y en el frente de batalla. McMaster tenía la encomienda de centrar la seguridad nacional, unificando el mensaje del presidente. Nunca tuvo sintonía con Trump y desde hace meses se rumoreaba su salida. Quizá su sentencia llegó el mes pasado, cuando aseguró que la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales era innegable.

Ahora habrá que ver cómo Bolton encaja en el Gobierno de Trump. Ambos comparten un discurso agresivo, formas alejadas de la ortodoxia y el énfasis en las ideas de «América primero» y «el ejército primero». Mientras que Trump ha promovido un discurso militarista, ha insinuado una intervención en Venezuela y ha prometido «fuego y furia» contra Corea del Norte, Bolton siempre ha mantenido una postura de atacar primero y preguntar después.

El ardor guerrero domina Washington con la llegada de John Bolton. El nuevo consejero de Seguridad Nacional es algo más que un halcón conservador, fue uno de los nombres más influyentes en la fracasada invasión de Irak por parte de George W. Bush. Partidario de romper el acuerdo nuclear con Irán, ha defendido un ataque preventivo en Corea del Norte y, cuando estaba en la Administración en 2002, acusó equivocadamente a Cuba de haber desarrollado armas biológicas.

Bolton, de 69 años, fue embajador de George W. Bush ante la ONU durante poco más de un año, entre agosto de 2005 y diciembre de 2006. Tuvo que dimitir cuando los demócratas vencieron en las elecciones legislativas del año anterior y lograron la fuerza suficiente en el Senado para no renovar su mandato. Antes había servido cuatro años en el Departamento de Estado -como subsecretario para el Control de Armas y Seguridad Internacional- rodeado por su polémico estilo autoritario y por unas graves acusaciones, las de presionar a los especialistas de inteligencia para lograr datos que justificaran sus alegatos de halcón. Incluso algunos republicanos moderados le dieron la espalda en el Congreso.

Cuando Estados Unidos y Corea del Norte están negociando el inicio de unas negociaciones históricas, Donald Trump ha elegido a un duro belicista, una decisión paradójica que solo se entiende en el espíritu de contradicción que envuelve a este Gobierno.

Su defensa de un intervencionismo militar de EE.UU. en todo el planeta es, en teoría, lo que le aleja de Trump. Su agresividad contra Rusia, contrasta con la cautela que Trump ha mostrado hacia Moscú, con el telón de fondo de la interferencia rusa en las elecciones. El estilo a veces abrasivo de Bolton lo metió en varios aprietos durante la administración Bush. Un incidente que regresó a Haunthim fue la denuncia de un analista de inteligencia que le preguntó si Cuba tenía un programa avanzado de armas biológicas y químicas.

El Senado nunca aprobó la nominación de Bolton. En cambio, Bush lo nombró para el puesto de la ONU por 17 meses bajo un proceso conocido como un nombramiento de receso que evita la confirmación.

Otro de los halcones es el Consejero de Comercio, Peter Navarro .Durante un tiempo formó pareja ideológica con el tenebroso estratega jefe, Steve Bannon. Juntos lograron que EE UU renunciase al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), alentaron la ruptura del Tratado de Libre Comercio de América el Norte (TLCAN) y emponzoñaron las relaciones con Alemania y por extensión la Unión Europea. Y ahora artífice de la subida de los aranceles en acero y aluminio

Pero en el caos se advierte una tendencia. El presidente no solo prescinde sin dilación de quienes le estorban, sino que, paso a paso, ha configurado un gabinete a su imagen y semejanza. Una Casa Blanca poblada de figuras extremas y acopladas ideológicamente a su comandante en jefe. Ese ha sido el principal resultado de su crisis de gobierno.

POMPEO, BOLTON, Y NAVARRO, FORMAN AHORA LA TRIADA MÁS AGRESIVA Y VOLÁTIL EN LA CASA BLANCA

Su agresividad contra Rusia, contrasta con la cautela que Trump ha mostrado hacia Moscú, con el telón de fondo de la interferencia rusa en las elecciones. Si hubiera que ubicar al más duro del ala más ultraconservadora de la política exterior de EE.UU, todos los analistas situarían en este momento a John Bolton. En un año con elecciones de medio término, el presidente quiere imprimir un giro más a la derecha y llevar  adelante su gran apuesta nacionalista. El fin del multilateralismo, las guerras comerciales, la ruptura de tratados como el de Irán y el uso de la amenaza militar.

Tomado de: http://www.cubahora.cu/del-mundo/los-halcones-en-la-casa-blanca-y-el-rumbo-de-la-politica-exterior

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Autor: taconymediasuela

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